Alycia...Perdida en este mundo donde las maravillas escasean... |
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01/09/2006SIDERAL 1, 2, 3Love, love, love Voy contra el viento sideral revoluciones que vendrán pero una estrella lleva tu nombre Órbita espacial alcanzaré Vamos, viene el viento de frente, óyelo, dejanos volar porque llevo una misión propongo comunicación satélites de una misma tierra somos Looking for one conection respect betwen the nations love, love, love is the only way Voy contra el viento sideral revoluciones que vendrán pero una estrella lleva tu nombre one love one love you are the only way La tormenta ya pasó un cometa entre tu y yo pista libre gritan vi revolución buscando solución año 3000 en el frente me tiene loco este mundo roto, mi niña Oye vi contradicción, tiembla Babylon año 3000 pendiente Voy contra el viento sideral revoluciones que vendrán pero una estrella lleva tu nombre you are the only way
Os dejo la letra de una de las canciones del disco de Macaco. Esta noche toca conciertillo y por una buena causa... un beso a todos y hasta el lunes 06/09/2006Al Señor de las Brumas![]() Mis padres murieron después de que cumpliera los 20 en un accidente de coche dejando una fortuna a mi disposición pero que me administra el abogado de la familia, él me provee de todo lo que me hace falta en cuanto al aspecto financiero. Siento mucho empezar mi relato con un tema tan frívolo como el dinero, pero los tiempos que corren y para el total entendimiento de la historia que voy a relatar es imprescindible. Pedro, el abogado, llegó a casa sobre la 1:00 p.m. a darme la noticia, él es como un tío para mí y siempre le hemos dado un trato muy familiar, un hombre bien cuidado, de unos 48 años y muy atractivo de trato muy agradable. Cuando las palabras accidente y padres salieron por su boca y en una misma frase me sentí perdida y desamparada, sola, y sin saber muy bien hacia donde se dirigirían mis pasos ahora, ¿cómo iba yo sola a resolver todos los asuntos que mis padres se ocupaban antes? Es lo malo de vivir en una casa donde te crían con la prerrogativa de saber que todo está resuelto hagas lo que hagas, se me echaron encima todos los socios de mi padre y los bancos me volvían loca con todas sus llamadas y sus ofertas de inversiones que yo no entendía, yo no tenía ni idea de cómo llevar una empresa, o qué hacer con las acciones de mis padres… Pedro en seguida me dijo que no me preocupara, que entre los dos buscaríamos la solución y que lo mejor sería que de momento, mientras preparaba papeles me fuera a la casa que tenían mis padres en la sierra y descansar. Así que prepare mi equipaje y prepare la camioneta y me fui para quedarme tres semanas, cuando llegué me sentía sola, llamé a Pablo, un ex novio mío al que dejé por su afición a irse con extraños para tener sexo, me dijo que estaría encantado de pasar unos días conmigo y que se llevaría un par de amigos que teníamos en común, me pareció bien. Empecé a limpiar toda la casa y luego me fui a dormir. Como iba sola, me lleve mis juguetitos, para poder entretenerme, pero aunque lo intenté no tuve un buen orgasmo. Al día siguiente decidí ir al supermercado antes de que llegaran mis invitados, para cuando volví ya estaban esperándome en la puerta de la casa. Y para mi sorpresa Pablo había venido con dos amigos que no esperaba, Pedro, el abogado, y su hijo de 18 años, Sergio… al principio no me pareció raro, Pedro también era el abogado de la familia de Pablo, y les invité a entrar y a tomarse algo, Pedro me preguntó que si quería que me preparase una copa para mi también mientras recogía la compra y acepté. Nos la tomamos mientras charlábamos, lentamente una somnolencia se fue apoderando de mi hasta que me quede dormida en el sofá. Para cuando desperté me vi desnuda y atada de las muñecas y de los tobillos al cabecero y los pies de mi cama en forma de X, tenía un vibrador en mi ano y otro en mi sexo, apagados, pero tenía ciertas dudas de si durante el tiempo que había estado dormida, no se cuanto, hubieran permanecido así, apagados. Pablo entró en la habitación, su sexo estaba inhiesto, señalándome, como si me estuviera avisando… a los pocos minutos entró Pedro, en las mismas condiciones, poniéndose cada uno a un lado de la cama donde yo permanecía atada. Yo empezaba a asustarme de verdad, porque Pablo y yo a veces habíamos jugado a cosas así, pero nunca aprovechando un desvanecimiento mío. Sergio entro al buen rato, pero su sexo estaba flácido. Pedro le regañó por ello, Pablo le dijo que era normal siendo la primera vez y teniendo una mujer como yo atada, desnuda, y con dos caballeros como ellos dos allí presente, siendo además, uno de ellos su padre. Sergio pronto se recuperó de la situación, supongo que al decirle Pablo que me mirara su mente se llenó de ideas… - Alicia – Me dijo Pedro sacándome el vibrador de mi sexo y acariciándomelo con una mano y la cara con la otra – no temas, Sergio va iniciarse en el arte de la dominación y cuando invitaste a Pablo pensamos que sería una buena idea que fuera contigo. Pablo nos ha hablado tan bien de ti… - yo no podía hablar nada pues tenia una pelota de goma en la boca unida a una mordaza… pero mis ojos lo decían todo - no temas pequeña, nosotros cuidaremos de ti… Le hizo un gesto a Sergio para que empezara. Subió a la cama y se colocó entre mis piernas, yo me agitaba nerviosa para poder impedir que me penetrara, entonces Sergio me abofeteó fuertemente y me insultó ordenándome que me estuviera quieta… Pedro le quitó en seguida de encima de mí. - Eres un estúpido… - me acarició la cara como si quisiera borrar de ella las marcas de las manos de su hijo - Ella no es un mero objeto, es un ser delicado que te dará mucho placer si lo sabes hacer bien… ¿verdad querida? – seguía acariciándome el sexo despacito y yo sin poder ni querer evitarlo debido al placer que recibía de aquella mano me sentía cada vez más húmeda. - ¿lo ves? – Sergio asentía con la cabeza – Tengo que proponerte un trato Alicia. Si te quito la mordaza, no gritarás y serás buena. - Yo asentí con la cabeza y Pablo me quitó la mordaza. – si consigues que Sergio se corra antes que tú con el vibrador en tu ano y siendo follada por él, te dejaremos en paz, si te corrieses tu antes que él, pasaremos el resto de las vacaciones aquí contigo haciéndote todo lo que deseemos – Apenas sin pensarlo respondí que si a aquel trato. Sergio subió de nuevo a la cama y empezó a penetrarme despacito, notaba todo su pene dentro junto con la presión que sentía en mi ano y la excitación anterior con la mano de su padre, un suspiro de placer salió por mi boca como a cámara lenta, mientras Pedro aprovechaba para meterme en la boca su polla sin miramiento alguno, apenas podía respirar… y Pablo movía el vibrador con verdadera maestría en mi ano, apenas habían empezado yo me sentía cada vez más excitada en aquella situación, a pesar de lucha en contra de ello… Pablo debía sentirse discriminado por ser el único que no tenía metido su sexo en ninguno de mis agujeros y pronto se canso de mover el vibrador que sacó para reemplazarlo por su polla, un grito estrangulado de placer quiso salir por mi boca, pero el pene de Pedro me lo impidió, obligándome a seguir tragándomelo. Pablo bombeaba con fuerza, en eso, desde luego no había cambiado, en cada embiste mis gritos eran furiosamente acallados por el sexo de Pedro, no duré ni veinte minutos en esta situación cuando mi cuerpo empezó a sufrir una serie de espasmos que les anunciaron a todos que había perdido el trato, pero que a aquellas alturas de la reunión ninguno estaba dispuesto a parar para renunciar a su orgasmo. Primero fue Sergio que se corrió en mi vientre precipitadamente mientras parecía que por aquel líquido blanquecino que depositaba sobre mi cuerpo perdía todas sus fuerzas y caía encima mío desplomado. Después fue Pablo, aun no había terminado mi sexo de palpitar sentí como su pene parecía explotar dentro de mi ano y moría como pez fuera del agua entre golpes de placer, Pedro tardaba más, controlaba su sexo, era el más maduro y el que conocía mejor como quería sentir su orgasmo, Pablo, inquieto como ya he dicho antes, empezó a lamerme el sexo sin dejar apenas que me recuperase y Sergio se había marchado ya de la habitación. Yo gritaba de placer, la lengua de Pablo se movía rápidamente por mi sexo, Pedro sin embargo me cogía la cabeza para que no pudiera parar a descansar, ni a respirar, cada vez me la empujaba con más fuerza y más adentro me la hacía tragar hasta que por fin se corrió en mi cara… después se marcharon todos y me dejaron allí sola. Por la noche, yo estaba intentando dormirme, entró alguien a oscuras en la habitación. Traía un barreño con agua y una toalla. Era Pedro. Que me limpió y bañó cuidadosamente hasta dejarme bien perfumada. - Solo de verte así ya se me pone dura – me dijo mientras se encaramaba a la cama para ponerse entre mis piernas dispuesto a penetrarme de nuevo. Apoyó su sexo en el mío, estaba excitantemente jacobino, y después del amante que me había demostrado ser por al tarde mi sexo respondía solo por mi dándole paso apenas sin mi permiso… - no hagas ruido o te castigaré – la situación de estar a oscuras, de sentir su peso encima de mi, sus movimientos circulares en mi sexo, sentir como mi cuerpo y el suyo se movían al compás, mis pechos moviéndose como si flotaran en el aire y mirándonos simplemente a los ojos sin poder si quiera suspirar de placer… no tardó en correrse, y yo, que estaba animada seguirle con sus embestidas para llegar al orgasmo llegué al mío también. Después me desató de las cadenas y me dijo, mañana te presentaré a otro amigo, pero es muy exquisito y selectivo con las mujeres, quiero que seas su regalo de bienvenida. - Pedro – le dije en voz baja – Si querías esto de mí, me hubiera sometido a ti sin vacilaciones, pero también tendré yo algo que decir ¿no? - Claro, pequeña, pero de momento, limítate a obedecer y a decir Señor cuando quieras que paremos. 07/09/2006Al Señor de las Brumas II![]() Cuando Pedro se marchó y me dejó en la cama ya sin mis ataduras y pensando en ese amigo que traería al día siguiente, me dije a mi misma que no podía defraudarle, quería que se sintiera orgulloso de mí. A fin de cuentas, desde la muerte de mis padres, Pedro se había hecho cargo de mí y se había convertido en mi protector. Y esa situación me resultaba agradable y me hacía sentir cómoda. Pero y si el hombre que trajera Pedro no me gustaba o me trataba mal o me hacía daño… me daba miedo, y al mismo tiempo me auto convencía de que Pedro no me pondría en peligro. Inmersa en estos pensamientos me quedé dormida. Un placer en mi entrepierna hacía que me retorciese de gusto a la vez que me iba despertando. Una mano desconocida serpenteaba en mi sexo hábilmente, Pedro permanecía apoyado en el marco de la puerta observando mi repuesta ante tal estímulo. Un hombre alto, fornido, aproximadamente de la misma edad que Pedro, vestido con ropas muy cómodas y de telas exquisitamente ostentosas alargaba un brazo fuerte que terminaba en una mano de gran tamaño que serpenteaba en mi sexo. Mis muñecas estaban de nuevo sujetas al cabecero de la cama, aunque esta vez los pies no, yo no puse objeción alguna ante tal situación, y lo cierto es que si el día anterior mi sexo respondía sin querer con Pedro, aquel extraño de mirada penetrante hacía que me retorciese de placer conscientemente y eso me excitaba aun más. Llevaba el pelo largo, muy cuidado, liso, negro como la noche y brillante como el charol. Yo rogaba a Dios para que no cesara el movimiento de sus dedos por nada del mundo. Pedro sabía rodearse de gente muy selecta, desde luego este caballero lo era, no solo por lo ostentoso de su ropa, también en sus gestos, en su mirada… en general su forma de moverse por la habitación sin dejar de atraparme en su mirada y en su mano. - Está bien educada – le dijo a Pedro con una voz que me enamoró. Masculina. Grave. Segura y a la vez delicada. – Si se sigue portando así de bien tendré que comprártela… es preciosa. – alargó la mano con la que había estado masturbando mi sexo a mi boca y mirándole a los ojos le pedí permiso para poder saborear el néctar del que estaba impregnada. Con un gesto me dio permiso acercándome aun más la mano y yo le dediqué una pequeña felación a cada uno de los cinco dedos que componían la mano más hermosa que había visto en mi vida en un hombre. Por su aspecto se notaba que se las cuidaba con celo, seguramente tocaba algún instrumento musical. - Te lo dije… - Le iba diciendo Pedro mientras se marchaban y cerraban la puerta del cuarto. De nuevo sola, de nuevo atada y principalmente con ganas de sentir a aquel hombre misterioso terminar la tarea que había empezado con sus dedos, necesitaba saciar mi curiosidad sobre él… porque con él había tenido la misma sensación que cuando entras a una discoteca y ves que en la otra punta de la barra hay un hombre que te gusta demasiado y sientes la imperiosa necesidad de ir a coquetear con el a pesar de que algo en tu interior te dice que no debes y esa misma sensación te hace seguir adelante. Pues eso mismo me pasaba a mí con él. No le había visto nunca, no le había odio hablar antes, nunca habíamos estado en la misma habitación cruzando nuestras miradas por un golpe del destino, y sin embargo sentía como ardía por dentro el deseo que iba consumiendo mis entrañas de ser poseída por él, de ser suya, de que no mirase a nadie más como a mí… y desde ese momento ese deseo se convirtió en fin y objetivo de mi existencia sin apenas darme cuenta de ello. Por la tarde vino pedro a traerme algo de comer y a desatarme para estar lista y dispuesta para la visita de aquel hombre. Me advirtió que sería muy importante para mí si lo hacía bien, y que sobre todo no tuviera miedo, que no me haría ningún daño. Dejó encima de la cama unas medias con costura atrás en negro, un liguero y un corsé a conjunto que apenas me sujetaba sin taparme los pechos. Unos zapatos de tacón negros y me pidió que me maquillara sin exageraciones y me arreglara el pelo, las uñas y me afeitara por completo. Que fuera breve y que le avisara cuando terminara. Así lo hice y Pedro me dio su visto bueno. Estaba lista para empezar la sesión con el que Pedro llamó SEÑOR DE LAS BRUMAS. 11/09/2006Al Señor de las Brumas III![]() Las últimas indicaciones que me dio Pedro fueron claras y sobre todo hizo hincapié en que me comportara tal y como era, con naturalidad y frescura, que fuera yo misma y me sintiera cómoda, a pesar de que le tenía que obedecer en todo a aquel desconocido, que disfrutara de la velada y me lo pasara bien porque no se trataba de otra cosa. Me puso una bata de terciopelo rojo con las mangas ajustadas y sobre mangas del mismo color que caían entre mi cuerpo y mi brazo en forma de hoja y llegaban casi al suelo. Se ceñía a mi cuerpo hasta la cintura a partir de la que caía una gran falda pesada de vuelo. Dándome un aspecto de dama medieval algo siniestra. - Ahora baja al salón, él te espera para cenar. – Miré a Pedro con un aire de incertidumbre en mis ojos – relájate no estés nerviosa, confío en ti y se que lo harás bien. – me besó en la mejilla como si fuera un padre dándole los últimos consejos a su hija que va a entregar al hombre que la espera en el altar y se marchó. Fue la última vez que vi a Pedro. Bajé las escaleras y me dirigí hacia el salón, en la puerta del mismo me encontré con un hombre que parecía ser, y que finalmente así resultó, un mayordomo. Me miró con desdén y me abrió la puerta y me condujo a un salón redondo, rodeado de columnas, iluminado escasamente por algunas velas que adornaban las columnas y una chimenea que se presentaba en frente de un enorme y ostentoso sillón. Por alguna extraña razón yo me había trasladado a otra casa, a otro lugar, sin embargo, no me sentí atemorizada en ningún momento, ni perdida… entré en línea recta y mis ojos solo podían fijarse en los del hombre que esperaba en el sillón y que presidía aquella sala… el mismo hombre que por la mañana había estado en el cuarto tocándome, el mismo que había clavado su mirada en mi mientras atada me llenaba de placer con un par de dedos, me inundaba el deseo de saber más de él, deseo que me impulsaba como una pantera en celo que no se fía del sexo contrario pero que sabe que al final terminará doblegándose ante él porque realmente disfruta con ello… y él lo sabía, por eso nuestras miradas se cruzaban incesantes. Un gesto de su mano hizo que me parara en medio del salón, sus fuertes manos se apoyaron en los brazos del sillón y todo su cuerpo se levantó de este haciéndome sentir pequeña e insignificante, no temerosa, pero su autoridad era patente en aquella sala, en ese momento agaché al mirada. - ¿Me deseas? - me preguntó mientras me rodeaba intimidándome. - Sí - la voz temblorosa y llorosa hizo salir por mi boca un sentimiento que yo desconocía en mi interior, caí al suelo de rodillas, entre sollozos, aceptando de este modo la condición que me había venido dada, era lo que era. A pesar de haber dejado a Pablo por como era él. A pesar de haberme creído que estaba platónicamente enamorada de Pedro. Yo no buscaba sino lo que el hombre que ahora me preguntaba abiertamente lo que quería me ofrecía. Porque aquello que se me daba en bandeja de plata ante mis ojos en ese momento, era sin duda, lo que había buscado sentir durante muchos años… Él me recogió del suelo entre sus brazos, fuertes y que me llenaron de seguridad. En la brusquedad de sus actos yo sentía la sensibilidad que necesitaba sentir, la protección que tanto añoraba desde la muerte de mis padres, el amante que me haría sentir una mujer, el Amo y Señor de todas mis fantasías desde que era una niña… y aunque está claro que terminaré de contar la historia y de lo que pasó a partir de ese momento, en aquel instante en el que Mi Señor y yo firmamos un contrato verbal en el cual nos pertenecíamos el uno al otro, nos encontramos ambos en el sitio en el que siempre habíamos querido estar… 12/09/2006Al Señor de las Brumas IV y fin de la historia![]() Mi cabeza hundida en su pecho, aun no comprendía muy bien lo que estaba pasando entre nosotros, sin embargo no me preocupaba en absoluto en aquel momento, quizás ahora que la relación ha tomado ya su forma me preocupe más la realidad de esta nueva relación. Me condujo a unos aposentos que más tarde serían los míos, era todo demasiado ostentoso, con un gusto exquisito, pero en cada rincón de aquel lugar era una demostración de su poder, el ser amante de un personaje así me atraía aun más, está claro, como he dicho al principio del relato, era la heredera de una gran fortuna a la muerte de mis padres, me gustaban los lujos. Me dejó sobre la cama con toda la delicadeza que se puede dejar a un ser tan vulnerable como me sentía yo en aquel momento, se quitó el batín que cubría su cuerpo y quedó vestido únicamente con unos pantalones de seda negra, dejándome ver su torso cubierto de escaso vello. Sin duda era un hombre atractivo a mis sentidos, con gusto y dominante. ¿Cómo no iba a sentirme atraída hacia él? Me desabrochó la bata bruscamente, haciendo saltar los botones por los aires y sin quitármela me cogió la muñeca y acercándola al cabecero colocó un grillete alrededor suya. Lo mismo hizo con la otra mano. Se daba paseos de un lado al otro de la cama para llevar a cabo las operaciones de atarme a los cuatro extremos de la cama, poniéndome cada vez más nerviosa, más impaciente. En frente de la cama, un armario enorme y robusto de madera fue abierto ante mis ojos por él, a cada lado, en el interior de las puertas abiertas y en su interior en varias baldas había colocadas minuciosamente una serie de artilugios que no había visto en mi vida, pero a los que no me hacia falta haber visto para saber cual era su fin. El dolor físico era algo que me daba pánico. Me puse nerviosa, estaba asustada, pero recordé lo que Pedro me había dicho y pensé en cómo me había sentido en los brazos del que dejaba de ser un desconocido… - Escucha Alicia, estás aquí para entregarte a tu Amo como sumisa hasta que él te repudie si así lo desea. - El hecho de encontrarme atada a la cama y escuchar su voz de repente hizo manar gran cantidad de flujo a mi vagina Aquella afluencia de hormonas retiró de mi mente mis reticencias y me hizo desear gritar que acelerasen los prolegómenos y comenzar a vivir mi vida de esclava sumisa con él. Una voz que no era la suya, sino la del mayordomo que anteriormente me había abierto la puerta del salón, empezó a hablar de mi contrato de esclavitud. Hablaba de que en presencia del Señor mi ser carecería de personalidad, sería simplemente un cuerpo a su servicio y capricho sin más limitación que no matarme ni mutilarme. Que mi cuerpo podría ser prestado, prostituido, vendido o regalado permanentemente a quien mi dueño quisiera, subrogándose mis carnes con el nuevo dueño en todas las obligaciones que con el anterior. También que este cuerpo sin alma podría ser torturado o castigado a voluntad del Amo o de cualquier otra persona que el dispusiese sin necesidad de ninguna justificación. El enunciado del contrato era extenso, pero no escuché gran cosa de la interminable lista de obligaciones y de pautas de conducta que me imponía la firma de aquel papel absorta como estaba en las fantasías que incesantes me venían a la cabeza con aquel hombre.... el mayordomo, sin embargo, seguía leyendo, - … y este contrato se firma en un solo ejemplar que quedara en posesión de la parte denominada Amo. - ¿Aceptas, Alicia, ser mi esclava en las condiciones que se te han dado a conocer? - Acepté, deseando que la sesión empezara de una vez…- En sus manos llevaba un collar de cuero negro que colocó alrededor de mi cuello - Yo te declaro mi esclava, Alicia, que será al único nombre al que responderás en adelante ante mi presencia y ante quienes me digne a entregarte en cualquier forma de explotación de tu cuerpo. Este collar y los demás atributos que se te impondrán serán el signo de tu sumisión. Ahora serás bautizada. Inmediatamente apareció ante mí su enhiesta polla que, intuyendo la intención de meter en mi boca, engullí sin reparo alguno. Me dediqué con toda mi habilidad a extraer el jugo de sus testículos hasta que, retirando su polla, eyaculó en mi cara. Debido a la excitación que me poseía a esas alturas, casi sin poder evitarlo un orgasmo me recorrió la espalda haciéndome suspirar de placer. Un relámpago me sobrevino en la cabeza cuando estallo algo sobre mis nalgas. Un grito salió por mi boca desgarrando mi garganta y haciendo saltar las lágrimas de mis ojos. - Mal empiezas. Hace unos minutos que has oído el reglamento de conducta. Ningún orgasmo sin mi autorización. – El deleite de sentir cada una de las tiras de cuero latigando mi cuerpo, demostrandome que él me ordenaba me hizo sentir más placer aún... Ya no tenía dudas, me gustaba ser su esclava, me gustaba no pensar, me gustaba la entrega total de mi cuerpo para siempre, sin rectificación posible. Hubiera querido en ese momento que mi Amo se entregase a mi por completo y me dejara hacerle y devolverle todo el placer que me estaba proporcionando, la impaciencia de sentirle dentro, de sentir su cuerpo junto al mío, de que su deseo fuera tan grande como el mío… Tras aquello, y tras desencadenarme de la cama, me enganchó una cadena al collar de acero y nos dirigimos, yo gateando, a un enorme cuarto de baño. Después me duchó sin omitir introducir sus dedos en mis dos agujeros bien profundamente para limpiarme. Una vez seca me hizo subir y ponerme a cuatro patas sobre una camilla de operaciones. En ese momento entraron en el baño dos hombres bien fornidos y uniformados y mi Amo me ordenó enseñar mis agujeros y me colocó las piernas de forma que al inclinar la cabeza en gesto de adoración estos quedaran bien a la vista de los presentes. - Te gusta esta postura, eso puede ser un verdadero peligro para mi – chiscó los dedos y los dos hombres fornidos que acababan de entrar en la sala me engancharon del collar y me pusieron de pie delante de mi amo. Temerosa pro el tono que había utilizado en y en consecuencia, estremecida por la sospecha de una reprimenda de Mi Amo, quedé colgada por las axilas de las manos de los dos fortachones llorando ante mi amo y suplicando perdón por lo que aun no sabía que había hecho mal. – Alicia - dijo en un tono aterciopelado mientras me acariciaba la cara con ternura – será mi alumna predilecta, tienes algo que aun no sé que es… pero intuyo que eres un diamante en bruto… solo hay que pulirte un poco y seguro que el resto lo harás muy bien. Pero no puedo permitir que te exciten y sientas que eras la dueña de tu cuerpo. Porque es mío y por tanto yo he de ser el dueño de todo tu placer… - bastó un nuevo gesto para que los hombres que me sostenían se pusieran manos a la obra. Entre los dos hombres me desnudaron por completo y colocaron unas tobilleras con una barra separadora abierta al máximo que permitían mis piernas y flexionando estas me ligaron las muñecas a los muslos mediante anchas correas de cuero. Después me introdujeron un consolador de grueso calibre en mi vagina y sellaron mi ano con un gran tapón anal y ambos falsos falos fueron retenidos por otra correa de cuero sujeta desde mi vientre a mis riñones a un ancho cinturón, también de cuero. Me encasquetaron una capucha que no me permitía ver ni oír y una mordaza de bola en la boca. Así me abandonaron durante un tiempo al cabo del cual yo me sentía agonizante, pero me hacía seguir manteniéndome sin enfrentarme a mi nueva condición la idea de impresionarle a él y que viera en mí algo especial, algo que no le hiciera cambiar de opinión acerca de que yo, sería su alumna más aventajada. Cuando volvió y me vio allí, postrada en la misma postura en que me había dejado, con las rodillas enrojecidas de tenerlas clavadas al suelo, con la cabeza agachada rendida ya de pensar que no volvería a por mí. Con los pies dormidos de no poder moverlos. La ternura que debí inspirarle le hizo apiadarse de mi y al quitarme la capucha y verle con la mirada clavándose en mi, intentando comprender los motivos que me llevaban a luchar en contra de mi misma para conseguir obedecerle más allá de sus propios deseos, mis lágrimas brotaron de alegría, y si no hubiera sido por mis cadenas que no me lo permitían me hubiera tirado a su brazos para cobijarme en su pecho. Me quitó cada cadena con presteza para no alargar más mi sufrimiento mientras yo, ya tendida en el suelo con su permiso, lloraba desconsolada por el choque de emociones que se agolpaban en mi pecho. De nuevo me recogió en sus brazos, ahora desnuda, me trasladaba a mis aposentos para atarme de nuevo a la cama y me llenaba las muñecas y los tobillos de besos mientras me colocaba los grilletes… solo que esta vez me colocaba con la cara hacia abajo en vez de mirando al techo, yo intentaba sofocar mis sollozos que parecía ya poder controlar cuando de repente se encaramó a mi cama y colocándose de rodillas entre mis piernas y cogiéndome con las manos por las caderas introdujo en mi su verga erecta sin previo aviso haciéndome creer que me estallaría de dolor. Creí que era otro castigo y mi llanto se acentuó de nuevo ante la frustración de creer que hiciera lo que hiciera, no sería de su agrado y deleite y sería castigada igualmente. Pero sus movimientos cambiaron y la brusquedad y el dolor se convirtieron en una gran ración de placer. Su cuerpo se amoldaba al mío sintiendo su piel cada vez más pegada a la mía, yo me sentí volar comprendiendo que lo que estaba pasando no era ningún castigo, sino que más bien me recompensaba por mi voluntad y ofrecimiento. Dejé de pensar de nuevo para entregarme por completo a él y al placer que me proporcionaba. - Recuerda que no puedes correrte – me susurró en el oído al escuchar que mis gemidos se hacían más seguidos y más profundos. Tuve que realizar un gran esfuerzo por no hacerlo, pues yo creía que si no lo hacía me desmayaría por la delectación administrada. Por fin sus movimientos se acentuaron aforrándose a mis caderas con fuerza y desesperación y una sensación cálida cubrió mi espalda justo después de retirar su miembro precipitadamente de mí. Continuó lamiéndome con su boca apresuradamente y me ordenó que me corriera. No me costó obedecer mientras lo movimientos de su lengua me hacían gritar y gritar hasta no poder más y abandonar mi cuerpo por completo a las fuerzas que la naturaleza quisiera aplicar sobre él. Estaba extasiada… Mi amo se levantó y me deshizo todas las ataduras de mi cuerpo, liberándolo por completo. Mientras me acariciaba la cara con el lado exterior de su mano me dijo… - Descansa, te lo has ganado. 15/09/2006No sabes cuanto te he querido![]() No sabes cuanto te he querido,
PD.- Os dejo una cancioncilla hoy viernes, para el fin de semana, porque es sin duda la letra más bonita que he escuchado nunca. De Paco Bello (Nauta) y que me la prestó una tarde mi amiga Simba... (Gracias, que te ai loviu loquita) Espero que os guste 18/09/2006Princesa descalza![]() La historia que a continuación nos ocupa sucedió hace mucho, mucho tiempo... Hace tantísimos años, había una pequeña princesita de ojos azules y cabellos dorados al sol que vivía en un reino lleno de colores y de flores, de prados inmensos verdes, llenos de aves y mariposas revoloteando. De cielos azules brillantes. De estrellas fugaces… Por el cumpleaños de la princesita, un año, trajeron a un cuenta-cuentos para contarle una de sus historias a la pequeña como regalo y como distracción para la ceremonia. El cuento trataba de amor, de grandes pasiones… y, la princesa, que nunca había sentido lo que aquel hombre describía, quedó fascinada y le preguntó: - ¿Qué es amor? A lo que el hombre respondió: - Un día, alguien se pondrá delante de ti, y sin que puedas explicarte cómo, lo sentirás, y ya no podrás vivir sin esa persona. La pequeña lo supo al instante, aquel hombre, le hacía sentir todo aquello que describía en sus cuentos. Pero nunca se lo dijo por vergüenza a que en el reino todos se enteraran. Unos días más tarde, el cuenta-cuentos se marchó del reino de la princesita para seguir su camino, la princesita, fascinada por todas las historias que le había contado durante esos días le pidió que le enviara sus cuentos, para poder seguir leyéndolos, y él le prometió que lo haría. A veces, tardaban tantísimo tiempo en llegar que la princesita se impacientaba cada vez más por leer el siguiente y el siguiente... Y mientras esperaba el próximo relato, se imaginaba por los prados de su reino que era a ella la protagonistas de esos relatos y repetía sus palabras una y otra vez como si estuviera recordando el momento en que él se las hubiera dicho y mientras las recordaba, siempre sonreía… Mientras pasaba el tiempo y con el tiempo ella se prometió con un príncipe del reino vecino, porque sus padre, que eran gente de costumbres y de una gran reputación, lo habían dispuesto asi. Una princesa nunca deja de sonreír. A no ser que salga de su reino. ¿Y por qué saldría una princesa de su reino? ¿Por qué seria capaz de abandonar a su familia y a sus amigos? Un día no llegaron más cuentos, y pasaron los días y los días esperando, la princesa estaba muy triste, la princesa ya no salía por los campos... hasta que un día llegó una carta del cuenta-cuentos para decirle que ya no podría escribirle más cuentos, porque ahora podía vivirlos con otra persona. A nuestra princesita se le puso un nudo en el estómago y las palabras la estrangularon todas a la vez, eso ¿Qué quiere decir? Se preguntó ella, el cuenta-cuentos no lo describía en sus relatos... Quizás en esos momentos era mejor que no le dijera nada, pero quizás, sin decirle absolutamente una palabra se lo diría todo… ¿cómo no equivocarse? Y ¿por qué le surgen tantísimas preguntas? Está claro que aquel hombre no le escribía los cuentos a ella nada más... y ella estaba prometida a otro principe y que hacía mucho tiempo que no se veían, sino, ella hubiera sabido que él tenía a otra persona. Además ¿realmente le quiere? ¿Por qué le importa tanto entonces que le diga a ella que la quiere? Es más, debería alegrarse por él, igual que él se alegra de que ella tenga a alguien que la quiere, ya se lo decía en la carta. Pero no le decía nada más, esta vez no había sentimientos con los que fantasear. Esta vez estaba vacía… pero era peor que una hoja en blanco… Y la verdad si que se alegró. La princesa suponía que echaría de menos sus cuentos, los que le escribía a ella sin que él mismo lo supiera. Pobre princesita, se sentía como alguien a punto de suicidarse en su casa y como si de repente, mientras en los últimos segundos de vida que le quedasen quisiera hacer un repaso de ésta, de sus momentos más felices, como buscando un motivo para quedarse… suena el timbre de su puerta y entonces tiene un dilema, porque sabe que si se decide a abrir, ya no se suicidará, pero cree que es políticamente incorrecto suicidarse mientras alguien espera a que le abran. Es como un niño que ve pasar el verano sentado en el borde de una piscina vacía esperando a que su padre se la llene, a pesar de que sabe que solo tiene que abrir un grifo… Es como guardar unas latas de cerveza medio llenas, medio vacías, en la nevera que se ha compartido esperando que la otra persona vuelva, porque piensas que si las ha dejado ha sido porque va a volver a buscarlas, a pesar de que tu sabes que no lo hará, porque resulta que está con otra persona, en otra casa y durmiendo entre otras sábanas que no son las tuyas… Quizás sólo sea el deseo, o la esperanza de que su propia fantasía se hiciera realidad y se ha pasado esperando toda una vida, así que cuando ve que la persona que tendría que hacerla realidad, hace que sea realidad la de otra persona parece tocar con la punta de los dedos los confines de la tristeza y de la soledad, que a menudo suelen tener el mismo reino… desde entonces se convirtió en una princesa triste, sin alma y sin reino… Un día la princesita salió a pasear por el campo y paseó y paseó y paseó hasta que ya no pudo más y ya no pudo vovler. Llegó a un reino cercano, y preguntó a todo los habitantes de allí si le conocían, y a pesar de que todos le habían visto ninguno sabía donde encontrarle. Y siguió caminando y caminando hasta no poder más. Y llegó a otro reino y a pesar de que a todos los habitantes a los que preguntó le conocían, ninguno supo decirle a nuestra princesa donde encontrarlo. Y andó hasta llegar al próximo reino, y despues hasta el siguiente y asi hasta desgastar sus zapatos y siempre obtenía la misma respuesta y siempre seguía caminando... una princesa nunca debe salir de su reino. Porque eso le borra la sonrisa.. Desde entonces, la princesa camina descalza y hay gente que dice que la ha visto pasear por las playas y por los campos, pero que siempre va triste y que siempre va llorando. 19/09/2006ROJO - escuche...¿conoce usted esos días en que se ve todo de color rojo?- ¿color rojo? querrá decir negro - no, se tiene un día negro porque una se engorda o porque ha llovido demasiado. estás triste y nada más. Pero los días rojos son terribles. De repente se tiene miedo y no se sabe por qué ¿le ha ocurrido a usted alguna vez? - si 21/09/2006Embrujada![]() Hace tiempo que vive en un cuento
Letra: Tino Casal 25/09/2006Acabo de llegar![]() Que te voy a decir si yo acabo de llegar si esto es como el mar ¿quién conoce alguna esquina? Dejádme nacer, que me tengo que inventar para hacerme pez, empecé por las espinas.
Nunca lo escribí en un papel y nunca lo ha cantado mi voz y tú ahora me preguntas qué hacer... y yo, que siempre voy detras del error que canto a lo que nunca tendré Al beso que ella nunca me dió.
Dime tú que puede saber alguien que ha "pasao" la vida, buscando la melodía Oh!!Que te voy a decir si yo acabo de llegar si esto es como el mar ¿quién conoce alguna esquina? Dejádme nacer, que me tengo que inventar para hacerme pez, empecé por las espinas.
La vida es algo que hay que morder y en cada boca tiene un sabor tus huesos no los tapa mi piel por eso siempre digo que no Perdona!! tengo cosas que hacer Que aun me queda media vida "pa" encontrar la melodia...
Letra: Adolfo Cabrales |
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